viernes, 2 de noviembre de 2007

Relaciones Públicas


Estaba muy deprimido. Fue hace como una semana o dos. Ahora no estoy deprimido. Ahora estoy escribiendo palabras muy pesadas que huelen a resentido, pero eso mañana.
Un amigo, de esos generosos, me mandó una invitación a una lectura. La lectura se suspendió. Era por Palermo. Muy lindo lugar. La calle Uriarte, cuando se prende el iluminado público, tiene una sutileza de paño de billar. Te resbalan las luces y las puertas de casas antiguas te dan ganas de golpearlas o averiguar por qué tienen tanta fama. No había travestis, era temprano. Pero sí bares. Muchos bares cul. De esa culinidad que se contagia de famosos de tercera línea, escapados de un casting cerca de América o alguna productora con labios pintados de rojo.
Entré al que me pareció más rojo. No me acuerdo como se llamaba porque apenas si miré el pizarrón de la puerta; picada p/2 + chopp $12. Me pareció justo y como iba solo, me dejé seducir.
Inmediatamente me senté en el sillón mullidito, pana azul marino, se me aflojaron las piernas. Me di cuenta que podría compartirlo con 4 personas más de lo grande que era y dije está bien. Porque al rato se sentó un chico, al rato una chica, al rato un chico y, éste último, me dijo ¡Funes!
A la hora, los cuatro hablábamos de libros y cuentos malos. Chismes de escritores putos y escritoras lesbianas.
Sabían bastantes chismes. Como siempre, dije que no conocía a los que nombraban pero que había leído algo de ellos. Eso me habilita a cierta confianza cuando quieren ser despiadados. Y lo fueron. Lo cierto es que la chica se sintió atraída por la vida errante y fraternal del tal Funes así que me dirigió miradas bastante certeras y un par de caídas de ojos que me levantaron el ánimo.


Animo que se me cayó recién cuando tipié su nombre en el google.
Casi se le caen los dientes a la compu.
En la puerta del bar rojo cuando se iban los dos chicos y la chica para un lado y Funes y Lucas para el otro, hablamos 30 segundos.
-Invitáme algún día.
-Te mando un mail- le dije.
-Bueno.
-Pero cómo te llamás, no me dijiste.
-Me puse Abbey Díaz pero ese no es mi nombre.
-Sos como yo.
-Viste... mi nombre es Cintia.
-Mucho gusto, Cintia.
-Mucho gusto, Funes Lucas.
-¿Será hasta pronto?
-Será hasta pronto.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No, mámes. Esta chica no lee..

tony wilson dijo...

esto es hermoso!

"Lo cierto es que la chica se sintió atraída por la vida errante y fraternal del tal Funes .."

funes,
espero que sea hasta muy pronto
muy pronto con la tal abbey..

lenguaviperina dijo...

sólido.
está bueno el blog, true.

Naranjadas dijo...

....Te resbalan las luces y las puertas de casas....

cool!

macaya dijo...

chabon... hablas en serio???


....



espero qe al menos lo hayas intentado